Tras realizar en 2017 rigurosas pruebas científicas de resistencia al viento en una vivienda unifamiliar de una sola planta y 1,400 pies cuadrados (aproximadamente 130 metros cuadrados) a escala real en su laboratorio exclusivo, el Instituto de Seguros para la Seguridad de Empresas y Hogares (IBHS, por sus siglas en inglés) ofrece nuevas e importantes directrices para todos los propietarios de viviendas que se preparan para grandes tormentas de viento: cerrar todas las puertas interiores, además de todas las ventanas y puertas exteriores.
Los vientos fuertes someten las viviendas a una presión intensa. El viento que entra por una ventana abierta o rota puede generar una fuerte presión ascendente sobre el tejado. Cerrar las puertas interiores ayuda a compartimentar la presión dentro de la vivienda, dividiéndola en áreas más pequeñas y reduciendo la fuerza total sobre la estructura del tejado, lo que aumenta las probabilidades de que este se mantenga intacto.
“El techo es la primera línea de defensa contra cualquier inclemencia del tiempo que la naturaleza pueda causar en una casa, y durante una fuerte tormenta, soporta una presión tremenda debido al viento, la lluvia y los escombros que puedan caer del exterior”, explicó Julie Rochman, presidenta y directora ejecutiva de IBHS. “Pero el techo también debe resistir la presión interna si el viento penetra en el interior. La presión dentro de la casa puede acumularse como el aire en un globo, lo que eventualmente provoca que el techo falle y se rompa, permitiendo que el agua se filtre a raudales, especialmente durante un huracán”.
Mientras el este de Estados Unidos y las islas del Caribe se preparan para los huracanes, IBHS insta a los propietarios de viviendas a seguir todas las órdenes de evacuación y asegurarse de cierra las puertas para aumentar su capacidad de resistir la tormenta.


